XIII Travesía PP. NN. Los Alcornocales y del Esctrecho

El fuerte poder de convicción del capitán De la Mata hizo que de nuevo me viera, inicialmente sin mucho entusiasmo, inmerso en otra vorágine rutera.

Dispuestos a darle un digno estreno a nuestras protocolarias chaquetas, abandonamos Córdoba bajo una fina lluvia, que era el preámbulo de lo que nos esperaba durante el viaje.

Kilómetros, lluvia, más kilómetros y más lluvia. Así hasta Los Barrios, que nos recibió con un triste solecito al que le daba vergüenza asomarse entre las nubes. Después de una visita turístico-panorámica a la bella localidad gaditana, encontramos el lugar de recepción.

 

Comienza la rutina…… D.N.I., tarjeta federativa, firma aquí, firma allí, toma el dorsal, pilla la bolsa y hurga a ver que te dan, saca la camiseta y comprueba la talla. Todo aderezado con los efusivos saludos de los hartibles colegas  que no faltan a ninguna travesía. Y el equipo Tiñoso… chaqueteado. ¡Qué nivel!.

Cena y al saco que salimos a las 5.

Comenzamos una travesía que no visita pueblos pintorescos, ni falta que le hace. Se garantiza el éxito con los espacios naturales por los que discurre. Nos vemos empequeñecidos al recorrer el alcornocal más extenso de España y uno de los más grandes del mundo. Unos bosques de galería de tipo subtropical o laurisilva que son únicos en la Europa continental, con presencia de laurel, rododendro, avellanillo, durillo, aliso, acebo, etc. Pudiendo observar el tipo de planta vascular más antigua que vive sobre la tierra, un helecho, Psilotum nudum, que únicamente puede encontrarse en varias zonas tropicales del planeta. Y no exagero, que lo he copiado de la Wikipedia.

Continúa la travesía y los negros nubarrones que se cernían sobre las Columnas de Hércules no presagiaban nada bueno. Afortunadamente sólo una horilla de lluvia y nada más. Pudimos disfrutar del otro gran aliciente de esta ruta, los bellos acantilados con vistas a las costas africanas donde se enseñorea el Jebel Musa.

Por un cómodo sendero ya teníamos el castillo de Guzmán el Bueno a tiro de piedra, cuando a la organización se le ocurre realizar una circular rompepiernas por unos  cerracos cubiertos de espinos de los que acabamos hasta los mismos cañones.

A las 18:45 la Policia Local de Tarifa escoltaba a los embarrados participantes hasta el Puerto desde donde nos trasladarían los autocares a Los Barrios.

A los Antonios, Angelitos y apañero, gracias chavales por hacer que mi falta de entusiasmo inicial se convirtiera en el disfrute de haber compartido con vosotros esta travesía y sus secuelas. Pero recordad … lo que pasa en Los Barrios, se queda en Los Barrios. Nos vemos en la próxima. Creo que toca en las Subbéticas….

 

Juan Manuel Solano.

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